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La astenia primaveral 

15 DE ABRIL de 2014

Cansancio intenso, alteraciones del sueño, tristeza y falta de apetito son algunos de los síntomas de este síndrome . Cuando un cansancio es desproporcionado a la actividad que uno realiza y persiste durante un tiempo que no es razonable, es recomendable acudir al médico para descartar otras patologías más graves.

Flores en en el campus de la Universidad de Navarra

El paso del invierno al verano, el cambio horario, el aumento de horas de sol… son varias circunstancias que concurren en la primavera. Estas, sumadas a otros factores, pueden provocar ciertas disfunciones en algunas personas. Es lo que se conoce como la astenia primaveral, cuyo principal síntoma es el cansancio intenso.

“No es que haya propiamente un cuadro que sea ‘astenia primaveral’, porque la primavera en sí no produce cansancio; pero sí que es una época en la que, por una serie de circunstancias distintas, acuden con mayor frecuencia a nuestra consulta personas que sufren una fatiga severa”, explica el Dr. Nicolás García, especialista en Medicina Interna de la Clínica Universidad de Navarra.

Pero, ¿cuáles son realmente las causas que pueden provocar la astenia primaveral? Las infecciones virales, la afectación de la polinización en personas alérgicas, el estrés y algunas patologías previas del paciente, como las enfermedades psiquiátricas, son los principales motivos que pueden provocar un aumento del cansancio en esta época del año. “Son diferentes situaciones las que categorizamos como astenia primaveral, pero todas ellas tienen en común que provocan un cansancio intenso”, señala el Dr. García.

Además de esta fatiga intensa, la astenia primaveral puede provocar otros síntomas como alteraciones del sueño, tristeza, tono vital bajo, falta de apetito y dolor de cabeza, entre otros.

Acudir al especialista

No hay que dudar a la hora de ir al médico ante cualquiera de estos síntomas. “Ya sea en primavera o en otra época del año, si es un cansancio desproporcionado a la actividad que uno realiza y persiste durante un tiempo que no es razonable, es recomendable acudir al médico para descartar otras patologías más graves. El cansancio es un síntoma concreto pero inespecífico, ya que es común a muchas enfermedades, en algunos pocos casos de carácter grave, que no se han manifestado de otra manera hasta el momento”. El especialista debe realizar las pruebas oportunas para descartar que se trate de enfermedades inflamatorias, endocrinológicas, hormonales, etc.

Gente joven y adolescentes

En principio, la astenia primaveral afecta sobre todo a gente joven, de entre 20 y 50 años. Puede darse incluso en adolescentes, entre los que hay más infecciones virales y, además, están en momentos de mayor estrés con exámenes y finales de curso. La astenia primaveral, al contrario que la crónica, no tiene por qué ser más frecuente en mujeres.

No obstante, que una persona sufra en un momento concreto un cuadro de astenia primaveral no significa que vaya a tener una recidiva en años posteriores. “No hay una relación de la astenia con la primavera en sí, sino que hay unos factores en esa época del año que pueden facilitar la astenia, y esos factores pueden repetirse cada año (por ejemplo si uno es alérgico) o no (si es por causas virales). La repetición dependerá de su causa principal”, explica el especialista.

Tratamiento según la causa

Si la astenia primaveral tiene origen viral, se utilizarán fármacos antivirales e inmunopotenciantes para estimular a las defensas contra la infección. También pueden ayudar los preparados multivitamínicos.

En el caso de enfermos psiquiátricos, será su médico quien indique si deben variar su tratamiento en cada caso.

Los pacientes con alergias primaverales deberán seguir las indicaciones del especialista para minimizar el impacto de los síntomas.

“Higiene de vida” para disfrutar de la primavera

Se pueden tomar una serie de medidas para evitar o paliar los síntomas de la astenia primaveral:

  • Activar medidas de protección proactivas para no llegar a sufrir este cuadro.
  • Llevar una vida ordenada en cuanto a horarios, comidas, sueño, etc.
  • Dormir el número suficiente de horas, que no tienen que ser muchas, sino las necesarias para que sea un sueño reparador.
  • Saber descansar en los ratos en los que se pueda.
  • Desconectar.
  • Pueden ser útiles las maniobras de relajación y terapia antiestrés.
  • Seguir las indicaciones del especialista en cuanto a cuidados y medicación, en los casos en los que sea necesario.

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