La Clínica Universidad de Navarra, primer hospital navarro en utilizar stents reabsorbibles en las arterias coronarias

Especialistas en Cardiología del centro médico atesoran más de un año de experiencia en la colocación de este nuevo dispositivo, cuyas indicaciones han aumentado a un mayor número de pacientes con estrechamiento coronario

Imagen del Dr. Calabuig, especialista de Cardiología de la Clínica Universidad de Navarra, con un stent reabsorbible
El doctor José Calabuig muestra un stent en su mano.

01 DE JULIO de 2015


La Clínica Universidad de Navarra es el primer hospital de la Comunidad foral que utiliza stents reabsorbibles para el tratamiento de la estenosis (estrechamiento) de las arterias coronarias. Como se sabe, los stents son unas mallas de forma cilíndrica que se colocan en el interior de los vasos sanguíneos para conseguir devolver a la arteria su diámetro normal y restablecer de este modo el flujo sanguíneo adecuado. Los que se utilizan convencionalmente son de estructura metálica.

Los especialistas en Cardiología Intervencionista de la Clínica acumulan ya más de un año de experiencia en la utilización de los stents reabsorbibles, elaborados con un polímero de ácido láctico que le concede una textura semejante a la de un plástico. Estos dispositivos “soportan la misma tensión radial, ejercida por el estrechamiento del vaso, que los stents metálicos, al tiempo que tratan la zona inflamada con los fármacos de los que van recubiertos”, describe el doctor José Calabuig, director del Servicio de Cardiología Intervencionista de la Clínica Universidad de Navarra. Sin embargo, una vez finalizada su función de apertura y tratamiento del vaso afectado, en un plazo aproximado de 6 meses, el dispositivo comienza a ser reabsorbido por el organismo del paciente sin que quede rastro de ninguna estructura pasado un año de su implantación.

Cuarto hito en angioplastia

Otra de las principales ventajas que ofrece el stent reabsorbible es que “mientras los stents metálicos convencionales dejan fija la pared del vaso que tratan, los reabsorbibles permiten la motilidad (contracción y expansión) natural de la pared de la arteria. Una movilidad que se recobra del todo al reabsorberse el dispositivo”, detalla el especialista

Además, al desaparecer el stent se añade la posibilidad de volver a realizar el tratamiento de la zona afectada en caso de que fuese necesario. “En la historia de la angioplastia, que es el procedimiento mínimamente invasivo que restablece el flujo sanguíneo de las arterias por el interior de los vasos, el stent reabsorbible se considera el cuarto hito más importante. El primero fue la angioplastia como tal en 1977, seguido de la aparición de los stents y en tercer lugar de los stents recubiertos de medicación”, enumera el cardiólogo.

Estudios científicos y principales indicaciones

Los especialistas de la Clínica tomaron la decisión de utilizar el stent reabsorbible tras publicarse las conclusiones de los primeros estudios científicos sobre su seguridad y eficacia. “Los resultados que habían obtenido hasta entonces nos animaron a hacer uso de estos stents como herramienta”, señala el doctor Calabuig

Las principales alteraciones para las que está especialmente indicada la utilización de estos dispositivos son las estenosis en arterias coronarias de más de 2,5 mm de diámetro y hasta de 3 o de 3,5 mm, porque todavía no se fabrican stents reabsorbibles de menores dimensiones. “Inicialmente, este tipo de stents tiene unas indicaciones muy limitadas de forma que asegura unos resultados muy buenos. Así, están principalmente indicados para tratar arterias proximales de grueso calibre”, explica.

No obstante, el cardiólogo recuerda que en las últimas reuniones científicas de hemodinamistas, “hemos observado que las indicaciones se van ampliando”. En concreto, apunta a situaciones en las que un stent metálico convencional ha sufrido una reestenosis (la arteria ha vuelto a estrecharse en el mismo punto). En estos casos, en lugar de colocar un stent metálico añadido en la misma zona de la arteria, se utiliza el stent reabsorbible para eliminar la reestenosis arterial. Una vez cumplido este objetivo, desaparecerá el dispositivo dejando únicamente el stent metálico inicial.